Movimiento Natzratim

Los nazarenos en hebreo (נצרתים Natzratim) conformamos un movimiento Judio “Shomer Torá” gestado en Israel nos identificamos como discípulos por elección de Rabí Yeshu'a de Natzrat, el Mashiaj (Hechos 11:19; 24:5). Conocemos el compromiso dentro del contexto de Israel de estudiar y transmitir el legado de nuestro Maestro. 

Es importante aclarar que no somos Cristianos ni compartimos la mayoría de los fundamentos con los que se identifica el movimiento Mesiánico moderno.
Consideramos el Cristianismo como una desviación que surgió dentro de los círculos helenistas descontextualizando a Rabí Yeshu'a de Natzrat y desligándolo de su Judeidad y de su objetivo primigenio. 

Es necesario tener claro que Rabí Yeshu'a de Natzrat no es lo mismo que el Jesús del Cristianismo ni el Iéshu del Judaísmo. Jesús es la segunda persona del dios trino del Cristianismo, un ser divino que visitó el planeta tierra hace cerca de dos mil años, manifestado a los seres humanos dentro de un pobre carpintero que vino a morir por sus criaturas, resucitó y se fue al cielo pero volverá para llevarse al cielo a su iglesia, la cual reemplaza a Israel, y los que no creyeron estarán una eternidad quemándose en el infierno. El Iéshu del Judaísmo es el mismo Jesús del Cristianismo visto a través de los lentes de un Judaísmo anti-cristiano, o sea si para el Cristianismo Jesús no tiene padre biológico para el Judaísmo la madre de Iéshu tuvo una relación fuera del matrimonio, si para el Cristianismo Jesús es dios entonces para el Judaísmo Iéshu era un blasfemo. El Iéshu del Judaísmo no es más que un falso mesías. Ninguno de estos dos personajes representan al histórico Yeshu'a de Natzrát. El Jesús del Cristianismo y el Iéshu del Judaísmo quizás tengan 1% de relación con el Yeshu'a histórico pero el 99% es un producto de las religiones. Por lo tanto si no se tiene claro este asunto, con dificultad se entenderá a Yeshu'a y su enseñanza.

Rabí Yeshu'a (el “Jesús” histórico) no es igual al Jesús teológico. El segundo es una imagen desvirtuada del primero. Despojado de toda su judeidad. Este es el que el cristianismo enseña y es este el que el judaísmo repudia. El judaísmo reacciona ante la concepción teológica cristiana de Jesús y no es hasta en tiempos recientes en que algunos eruditos dentro del judaísmo han tomado la tarea de estudiarlo objetivamente sin la presión misionera ni anti misionera y han descubierto que este nunca contradijo la Torah ni negó a Israel. Todo lo contrario, acusaba de hipócrita a aquellos que decían observar la Torah y hacían el mal. De la misma manera historiadores cristianos que profundizan en las verdades históricas objetivas han tenido que reconocer y diferenciar al “Jesús” histórico y a los nazarenos del cristianismo. Los nazarenos o los primeros seguidores del “Jesús” histórico fueron y son hebreos observantes de la Torah y por consecuencia no fueron ni son cristianos. 

Origen del Movimiento Nazareno

El origen del movimiento Nazareno tuvo lugar a principios del siglo I EC liderada por Yeshu'a Ben Ioséf compuestos por observantes de la Torá. A los primeros discipulos y a la primera comunidad de creyentes se les conocía como «Los del Camino» y como nazarenos. 

Dentro de la tradición hebrea, anteriormente los discípulos solían identificarse añadiendo la terminación plural “-im” (ים) al nombre del maestro o al de su lugar de origen. De esa manera se señalaba su pertenencia a la escuela o movimiento. Por ejemplo el término Tzadoqim (םיקודצ Saduceos) vine del nombre Tzadoq (קודצ Sadoc), pues ellos decían ser descendientes de Tzadoq el kohen. Hoy en día entre los judíos jasidim aun se perpetúa esta práctica, por ejemplo el movimiento llamado Lubavitch (שטיוואבויל) toma el nombre de la ciudad en donde surgió el movimiento, también el caso del movimiento Breslov (o Breslev בלסרב), nombre de la ciudad de su maestro Najmán de Breslov, y ellos se llaman ‘los Breslovim’ (םיבלסרב), de manera similar los Natzratim (םיִתָרְצַנ) son los discípulos de Yeshu'a de Natzrát (תרצנ). 

El término viene de la palabra hebrea netzer, tomada de Isaías 11:1 “Y saldrá un retoño de Ishai, y Netzer (Descendiente / Renuevo de olivo) brotará de sus raíces”, El texto nos muestra una pista (Remez) ya que la ciudad del Santo Maestro se era llamada Natzrát, ambas palabras Netzer (רצנ) y Natzrát (תרצנ) vienen de la misma raíz.  

En este artículo veremos el testimonio de diferentes eruditos no nazarenos quienes ya sea por contacto o por medio del estudio objetivo de la historia confirman la fe nazarena. Se han utilizado estas fuentes para probar la veracidad histórica acerca de quiénes son los nazarenos ya que estos no pertenecen al movimiento nazareno y no tienen ninguna necesidad de confirmar nuestra fe. 

Eruditos Cristianos

El “padre de la iglesia” Jerónimo (siglo 4) describe a estos nazarenos como “los que aceptan al Mesías de tal manera que no cesan de observar la Ley.” (Jerónimo; Sobre Isa. 8:14). 

El “padre de la iglesia” del siglo cuatro, Epifanio, da una descripción más detallada:

“Pero estos sectarios… no se llaman a sí mismo cristianos –sino “Nazarenos,”… Sin embargo son simplemente judíos completos. Usan no sólo el Nuevo Testamento sino también el Antiguo Testamento, como hacen los judíos… No tienen ideas diferentes, sino confiesan todo exactamente como lo proclama la Ley y a la manera judía –excepto por su creencia en el Mesías, si se quiere. Porque reconocen tanto la resurrección de los muertos como la creación divina de todas las cosas, y declaran que D-s es uno, y que su Hijo es Jesús el Mesías. Están adiestrados finamente en el hebreo. Porque entre ellos la Ley completa, los Profetas, y los Escritos se leen en hebreo, como ciertamente se hace entre los judíos. Son diferentes de los judíos, y diferentes de los cristianos, solamente en lo que siguen. Están en desacuerdo con los judíos porque han venido a la fe del Mesías; pero como aún están dirigidos por la Ley –la circuncisión, el Sábado, y el resto- no están de acuerdo con los cristianos… no son nada más que judíos… Tiene la Buena Nueva según Mateo muy completa en hebreo. Porque es claro que ellos aún la preservan, en el alfabeto hebreo, como fue escrita originalmente.” (Epifanio; Panarion 29)

El historiador moderno Justo L. González dice en su libro Historia del Cristianismo acerca de los primeros creyentes lo siguiente:                                         

“…no creían pertenecer a una nueva religión. Ellos eran judíos, y la principal diferencia que les separaba del resto del judaísmo era que creían que el Mesías había venido, mientras que los demás judíos seguían guardando su advenimiento. Su mensaje a los judíos no era por tanto que tenían que dejar de ser judíos, sino al contrario, que ahora que la edad mesiánica se había inaugurado debían ser mejores judíos. De igual modo, la primera predicación a los gentiles no fue una invitación a pertenecer a una nueva religión recién creada, sino que fue la invitación a hacerse partícipes de la promesas hechas a Abraham y su descendencia. A los gentiles se les invitaba a hacerse hijos de Abraham según la fe, ya que no podían serlo según la carne.” Historia del Cristianismo tomo 1 cap. 5 párrafo 2.

Hablando sobre el mismo tema Justo L. González declara:

“Esto es cierto, no solo de Pedro y los doce, sino también los siete, y hasta del mismo Pablo.” “Según Pablo lo expresa a los judíos de Roma hacia el final de su carrera, “por la esperanza de Israel estoy sujeto a esta cadena” (Hechos 28:20).” Ibíd. Cáp.3 Pág. 37 primeros dos capítulos del tema “La vida religiosa”.

En su libro “Los Orígenes del Nuevo Testamento” el Dr. George Lamsa, declara:

“Los autores del Nuevo Testamento dan testimonio del hecho de que esta literatura sagrada fue escrita para los Judíos y los miembros de la Diez Tribus que fueron dispersadas en Mesopotamia (Asiría) en el imperio Persa, Asia Menor y otras partes del imperio Romano. Que los evangelios de Jesucristo fueron predicados primeramente a estas personas es un hecho conocido, basado en la evidencia que esta fuertemente apoyada por los evangelios, el libro de hechos y las epístolas. En otras palabras el Nuevo Testamento es un recordatorio para las personas del Viejo Testamento, los hebreos, que Jesucristo es el Mesías prometido y que las [profecías de las] Escrituras han sido cumplidas. No hay nada en el Nuevo Testamento que sea extranjero al pensamiento Hebreo y a la cultura Semita.” [ ] Paréntesis míos.

El Dr. Lamsa también declara en su libro que las conversiones estaban limitadas a Judíos, Sirios y Asirios, y que los conversos de otras razas eran minorías. 

Jacques Scholosser en su libro “Jesús el profeta de Galilea” dice lo siguiente:

Jesús fue indiscutiblemente un judío. Nació de madre judía, fue circuncidado a los ocho días de nacer (Lc. 2:21), creció en Nazaret de Galilea en medio de una población esencialmente judía. Dejando aparte algunas extravagancias debidas a las ideologías racista – aunque los especialistas se vieron por desgracia comprometidos en ella -, la naturaleza judía de Jesús no ha sido discutida en las exégesis y en la historia serias.

El Dr F. C. Burkitt en su libro “The Earliest life of Jesus” declara:

Aparte de la cuestión de lenguaje y crítica puramente literaria, los tres evangelios sinópticos pudieron ser traducidos del arameo. Las ideas centrales de los evangelios sinópticos, las frases fundamentales circulares que mueven los pensamientos que pertenecen al evangelio, todas tienen su explicación e ilustración en el judaísmo contemporáneo. El reino de Dios, el Cristo o Mesías, el Día del juicio, el tesoro en el cielo, el seno en Abraham – todas estas son ideas judías completamente foráneas al pensamiento nativo del mundo greco-romano. 

Eruditos Judíos

“Para un Judío, Jesús puede ser al máximo un hermano; un compañero judío al nivel espiritual mas elevado quien fue martirizado como millones de otros judíos; un Rebe (una forma simpática [o personal] para Rabí) de un grupo de jasidim (piadosos devotos) que querían ver el sueño profético de justicia y paz cumplirse en este mundo; un sanador y obrador de milagros en el linaje de Elías y Eliseo antes que el; un místico como el Baal Shem Tov después de el; un maggid (predicador y evangelista) en la tradición de los Fariseos. El era un buen hijo, un buen judío, y lo que en el judaísmo llamamos mensh – alguien que vivió su potencial humano al máximo.”

Más adelante dice:

“Liberados de la presión misionera el pueblo judío puede aprender a ver al Jesús histórico como era – un judío observante de la Toráh, un gran Rabí, un tzaddik (un maestro santo), y un mártir que murió por causa de su fidelidad a Dios y al judaísmo, y no porque se oponía a las autoridades religiosas judías.”

Luego en la Introducción dice:

“Jesús, a pesar de todo, nunca dejó el judaísmo. Junto con los otros grandes rabinos que los judíos estudian y reverencian, (Judáh el Príncipe, Hillel, Shamai, Akiva, Yokhanan ben Zakkai, etc.), Jesús era criticó de la hipocresía y del sacerdocio corrupto del Templo dirigido por los Saduceos. Pero Jesús nunca dejó el judaísmo, inclusive cuando era criticó de la hipocresía. El nunca abandono la practica del cumplimiento de los mandamientos de la Toráh (p.e., la observancia del Shabat, el guardar unas leyes dietéticas kosher, la observancia de los festivales, etc.). Para un judío imaginarse a Rabí Josué davvenen (orando) cada mañana con sus talmidim (estudiantes) mientras todos usaban tallit (mantos de oración) y t’fillin (filacterias) es contrario a dos mil años de arte cristiana que buscaba des-judaizar a Jesús y a sus discípulos. Solo Judas, el traicionero, mantuvo su identidad étnica en la mayoría del arte cristiano. Pero la realidad de Jesús como un judío observante llamado Josué (uno de miles con ese nombre), la realidad de Jesús un judío que amo su judaísmo y que odiaba la hipocresía como muchos otros de sus compañeros rabinos – esta realidad histórica estuvo oscura y cubierta hasta recientemente.”      




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