Una sola pieza; el cuerpo y el alma
«Y harás un candelabro de oro puro, en una sola pieza se hará el candelabro...» (Shemot 25:31)
La Menorá es un tema que verdaderamente me apasiona mucho, es por ello que he decidido dejar plasmado respecto a este asunto.
Hay varias cosas que debemos comprender aquí: ¿Por qué Hashem pidió que el candelabro sea de una sola pieza, por qué no podía realizarse en partes?
El Midrash (Tanjumá Behaalotejá 3) responde: cuenta que en la práctica cuando Hashem le ordenó hacer la Menorá, a Moshé se le complicaba, entonces el Todopoderoso le indicó: -»Hecha un bloque de oro al fuego y el candelabro se formará solo». Por eso es
que el versículo dice «Se Hará» y no «La harás». Pero ¿Cuál fue la dificultad de Moshé? Justamente él quien sin dudas
era un gran sabio... En el mundo que nos rodea hay infinidad de figuras esculpidas de un solo bloque macizo; incluso hay
esculturas realizadas hace cientos de años sobre laderas de montañas, cerros y colinas; Entonces ¿Por qué Moshé no
pudo con la Menorá?
Otra cuestión que llama la atención es que el aceite para el candelabro le fue ordenado recién en la próxima Parashá, como indica el versículo «Y tu les ordenarás a los hijos de Israel y te traerán aceite de oliva puro prensado para luminaria que haga subir un candil por siempre» (Shemot 27:20).
La pregunta es ¿Por qué no fue indicada la Mitzvá del aceite junto al candelabro si su propósito era justamente utilizarlo para la Menorá?
La Menorá representa el cuerpo de persona, en la tradición judía se enseña que el ser humano posee 248 miembros (órganos) y 365 tendones o vasos, números que corresponden también a los 248 mandamientos positivos y los 365 mandamientos negativos de la Torá. Así, el cuerpo entero está estructurado para servir a Hashem.
En cambio el aceite representa el alma “Ner Hashem nishmat adam” — “Lámpara de Hashem es el alma del hombre” (Mishlei 20:27) El Alma que es la que nos alumbra el camino, conduciendo nuestras vidas. Así como el aceite asciende en la mecha para arder, el alma tiende naturalmente hacia lo elevado.
En Tehilim 90:10 se menciona que la vida del hombre es de 70 años frente a los 7 brazos de la Menorá (cada brazo como una década).
Por eso luego de que Hashem creo nuestros cuerpos los insufló de vida con la luz del espíritu, cual la luz del aceite de la Menorá.
La Parashat de la Menorá y la del aceite se escribieron por separado, indicándonos que el cuerpo y el alma son cosas independientes uno del otro y solamente el alma es quien debe guiar nuestras vidas y no el cuerpo con sus deseos y ambiciones. Quien logre vivir de este modo tiene asegurado alcanzar la plenitud de su ser.
Esto también explica por qué el candelabro debía ser realizado en una sola pieza, para enseñarnos que la Torá y las Mitzvot deben cumplirse y realizarse íntegramente, con todo nuestro ser, con los 248 miembros y los 365 tendones sin excepción.
Tan cierto es este planteo que de acuerdo a la Halajá (ley judía), cuando alguien se encuentra realizando una Mitzvá está exento de practicar otra. Es lógico, no es que lo liberen sino que al dedicar absolutamente el cuerpo al cumplimiento de una Mitzvá ya no tiene disponibilidad para hacer nada más. Voy a poner un ejemplo durante la Tefilá sabemos que la concentración debe ser absoluta, sin pensar ni un instante en otra
cosa; las Mitzvot deben ser como la Menorá, integras, de una sola pieza.
Esa fue justamente la dificultad que sentía Moshé, saber cómo se puede ser integro mientras existe la inclinación al mal que nos perturba impidiéndonos cumplir las Mitzvot correctamente.
A eso Hashem le respondió: -»Así fue hecha la Menorá» forjada en el fuego pero alimentado con la luz de Hashem, tomando conciencia que internamente tenemos en nuestras almas una parte del Creador Todopoderoso sabremos que poseemos la fuerza para vencer y superar cualquier obstáculo, alcanzando la integridad del ser.
Incluso cuando no nos sentimos capaces de superarlo solo nos queda iniciar nuestra acción y Hashem estará a nuestro lado para ayudarnos a concluirla, como está dicho en el Talmud (Iomá 38:) «Quien viene a purificarse es ayudado» o aquello que enseño Rabbí Isa: «Le dijo Hashem a Israel: Abran aunque sea un orificio pequeño como el de una aguja y yo les abriré una entrada como la de un salón»; como sucedió aquí con Moshé que con su voluntad bastó
para que Hashem lo ayudara, como cuenta el Midrash que la Menorá se hizo sola.
El Creador siempre está junto a quien quiere servirlo con integridad y devoción para ayudarlo a hacer una labor de temor y alegría aceptada por Él.



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